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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Deshidratación en los bebés y recién nacidos.


La deshidratación es un cuadro muy grave que puede afectar a nuestro pequeño si no se toman las medidas preventivas necesarias.
Cuando el cuerpo elimina más líquidos de los que consume puede llegar a deshidratarse, ya sea por la eliminación natural (sudor- orina) o la eliminación producida por cuadros patológicos ( vómitos - diarreas)
Por eso es necesario que prestemos especial atención a la hidratación de nuestro niño y consultar al pediatra ante cualquier signo de alarma. 
La deshidratación puede causar daños graves en la salud de un niño, puede causar insuficiencia renal irreversible, daño cerebral e incluso la muerte.
Por todo esto debemos estar atentos a cuáles son los motivos por los que un bebé puede deshidratarse y tomar medidas preventivas para evitar este cuadro.
Las causas más comunes de deshidratación son:
-escasa ingesta de líquidos durante una enfermedad;
-pérdida de líquidos a causa de diarrea y/o vómitos.
-escasa ingesta de líquidos con calor excesivo


Síntomas y tratamiento en casa

Signos de deshidratación leve a moderada

– El bebé no moja su pañal durante 6 u 8 horas
– Su orina es de color amarillo oscuro y tiene un olor fuerte.
– Se ve desganado y sin energía.
– Tiene la mucosa oral y los labios secos.
– No produce lágrimas al llorar.

Cuando estos síntomas se presentan es necesario que lo hidrates de inmediato. Si el bebé tiene menos de seis meses, tu pediatra te indicará administrar leche materna o de fórmula. Si es mayor, es posible que te recomiende darle alguna bebida electrolítica además de la leche. El médico, además, te dará especificaciones sobre la cantidad y frecuencia con la que debes administrarle dichos líquidos.

Signos de deshidratación grave

– Ojos hundidos.

– Manos y pies que se sienten fríos y muestran manchas.

– Somnolencia o agitación excesivos.

– La fontanela se observa hundida.

Si notas alguno de estos síntomas debes consultar con tu pediatra de forma urgente ya que la vida de tu bebé puede estar en riesgo.

Prevención

Debemos siempre estar atentos de que nuestro niño consuma suficientes líquidos, sobre todo, en días calurosos. Si es un bebé menor a 6 meses debes mantener un aporte adecuado de leche materna conforme a su edad y peso. Pero si ya ha cumplido los 6 meses podrás complementar la ingesta de leche con agua, jugo o té. Si tienes alguna duda, consulta con tu pediatra cuál es la mejor manera de hidratar a tu bebé.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Resfrío en el recién nacido



El problema de un resfrió en un recién nacido además de la falta de desarrollo del sistema inmune, es que los padres están emocionados con su pequeño y suelen sobre reaccionar respecto a todo lo que sucede. Por otra parte, el niño tampoco sabe cómo manejarse respecto a la situación, y entonces se encuentra mucho más molesto. Este estrés puede hacer que perdamos el control, pero debemos mantener la calma y consultar con un médico si lo creemos conveniente.

Un especialista puede informarnos de la realidad y evitar que empeore la situación. En algunos casos -graves- el médico recetará algún medicamento y dará sugerencias a los padres.
Debemos darle comida, agua y abrigo a un bebé recién nacido, como lo haríamos con un adulto que esté resfriado. Debemos estar atentos a sonar la nariz del pequeño, aunque también podemos utilizar soluciones salinas y bulbos de succión. Por último, podemos humedecer el aire de la habitación. En general, el resfrío se mejorará en 10 a 14 días.
Una vez que un bebé pasa una enfermedad infecciosa, se vuelve inmune a la misma. Sin embargo, como el resfrío lo pueden causar un montón de virus diferentes, el niño puede enfermar varias veces.

Cuándo llamar a un médico:
Si tu bebé tiene menos de tres meses, debemos llamarlo apenas veamos síntomas, ya que puede convertirse en un problema mayor, como una neumonía.

Luego de los tres meses debemos llamar al médico si orina menos, la fiebre sube a más de 38 grados, tiene dolor de oídos, está muy irritable, tiene los ojos rojos o con secreciones, tiene dificultad para respirar, tos persistente o que produce vómitos o cambios de color, secreción nasal espesa por varios días, tos con flemas sanguinolentas.
Síntomas de resfrío en recién nacidos
Congestión y secreción nasal.
Fiebre (38°C)
Estornudos
Tos
Irritabilidad
Dificultad para dormir
Dificultad al tomar teta o biberón.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Fiebre


Definición, síntomas y consejos:

La fiebre es una elevación de la temperatura corporal por encima de la temperatura normal.
Lo más frecuente es que la fiebre sea debida a una infección.
La temperatura normalmente oscila entre 36 y 37,2°.
No todo el mundo está de acuerdo en la temperatura a partir de la cual podemos hablar de fiebre. Algunos opinan que es a partir de 37,5°C y otros a partir de 38°C. Por encima de 40°C la fiebre puede representar un riesgo mortal por lo que es importante no dejar que se alcancen estas cifras. Para ello se pueden utilizar los medicamentos antipiréticos pero también las duchas frías o las bolsas de hielo, principalmente en los niños son muy efectivos.
La fiebre es muy frecuente en los niños.
No es una enfermedad, sino un mecanismo de defensa que activa el sistema inmunitario para luchar contra los microorganismos invasores.
Si aparece, debemos estar alerta algunos síntomas que pudiera presentar vuestro bebe.

Cuidados del bebe con fiebre:

El objetivo es ofrecer respuestas sencillas a una serie de preguntas que nos pueden surgir, aunque debemos tener en cuenta que éstas no reemplazan la visita al médico, sino que se trata de información complementaria a las indicaciones del profesional.


Se considera fiebre a una temperatura de 38º o superior.
En la mayoría de los casos se debe a una infección.
Para medirla se debe utilizar un termómetro, que se debe colocar con cuidado en recto, boca o axila para no ocasionar lesiones.
El tiempo aconsejado es de 2 minutos en el recto y en la boca y axila 4 minutos.
Se pueden tomar medidas físicas como quitar el exceso de ropa, bañar en agua tibia y dar líquidos abundantes o bien suministrar medicamentos antitérmicos.
A partir de los 38º (no ocurre necesariamente con fiebre muy alta) el niño puede sufrir convulsiones febriles. 
Se da entre el 3 y el 5% de los niños y es más habitual en los de 1 a 2 años.
La fiebre puede durar entre 3 días y una semana. 
Es aconsejable comer alimentos ricos en calorías pero ligeros para digerir y beber abundante líquido para evitar la deshidratación.
Acudir a urgencias cuando la temperatura sea superior a 40º C, el menor tenga alguna enfermedad crónica grave, rigidez de nuca, convulsiones, manchas en la piel o dificultad para respirar.
No deje de consultar a su medico pediatra.


Convulsión febril:
Las convulsiones febriles son una respuesta del cerebro ante la existencia de fiebre y se producen habitualmente en niños sanos de entre seis meses y cinco años de edad, siendo más habituales en niños de entre 1 y 2 años.
Es una situación muy angustiante para los padres, por eso es importante que sepamos qué debemos hacer en caso de crisis.
Suelen ocurrir durante el primer día de fiebre en infecciones virales derivadas del catarro, infecciones de oído o gastroenteritis. No están únicamente relacionadas con la fiebre alta, puede aparecer en temperaturas a partir de 38º C.
El niño pierde bruscamente la conciencia, se pone rígido y su cuerpo comienza a sacudirse (todo o algunas partes), o se queda completamente flácido, o bien lo uno seguido de lo otro.
Su boca se pone morada, con la mandíbula rígida, como encajada, y la mirada perdida.
El cuadro es realmente desesperante. Su duración puede variar de segundo a minutos, generalmente menos de cinco minutos, pero desde luego se hacen eternos.
Al acabar la convulsión el niño queda con tendencia al sueño.

¿Qué debes hacer ante una convulsión febril?
Colocar al niño tumbado de lado sobre un costado para que pueda respirar mejor y lejos de objetos con los que pueda golpearse.
No intentar introducirle nada en la boca, ni intentar sacar la lengua.
No intentar detener los movimientos de la convulsión.
Intentar bajar la fiebre con paños tibios o pasando una esponja con agua tibia por frente y cuello.
Es difiícil, pero hay que intentar mantener la calma y hacer lo correcto hasta que la convulsión haya pasado.
Cuando haya pasado la convulsión, se le puede administrar el antitérmico habitual y debéis acudir al centro de salud o al hospital más cercano.
Es importante que cuentes el episodio con todo lujo de detalles para que el médico lo pueda evaluar.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Otitis, Como evitar ?


Otitis, definicion: Es Ia inflamación del oído debida, generalmente, a una infección la cual  produce un dolor intenso, fiebre y trastornos en la audición.
La higiene del bebé es muy delicada, en especial la de los oídos, donde no es precisa una limpieza muy profunda. Basta con pasar el pico de una toalla o de una gasa humedecida por el pabellón auditivo, sin frotar y sin olvidar la parte de los pliegues detrás de las orejas.
Nunca se debe introducir nada en el oído, haciendo eso se consigue empujar la cera hacia adentro y puede lastimar a tal punto de ocasionar heridas significantes en el tímpano. 
La cera sale por sí sola, no se debe intentar sacar con nada.
La higiene con suero debe realizarse ocasionalmente, no a diario.
Cuando hace frío es conveniente ponerle un gorro para salir a la calle, así mantendrá su cabeza caliente, aunque también se lo puedes poner en casa si es recién nacido.
Esto no protegerá al bebé de sufrir una otitis, esta patología se suele producir como consecuencia de un resfriado.
En el agua hay que evitar las inmersiones bruscas y que no permanezca mucho tiempo en remojo, el agua macera el tímpano y aumenta el riesgo de proliferación de hongos o bacterias.
Los ruidos fuertes y la música muy alta deben evitarse, su audición es más aguda y sensible que en las personas mayores, y podría dañarle.
Sigue nuestras recomendaciones y ante cualquier duda consulta con tu pediatra de cabecera.


sábado, 26 de octubre de 2013

Cuidados de la mamá embarazada

- Acudir al médico cada mes, para llevar un adecuado control en el embarazo.
- Prepararse para el parto, informándose sobre sus etapas.
- Alimentarese adecuada y suficientemente durante todo el embarazo y después de éste, en la lactancia.
- No consumir por ningún motivo medicamentos no recomendados por el médico.
- No consumir drogas, alcohol o fumar, ya que esto trae consecuencias severas tanto para la madre como para el hijo.
- Hacer ejercicios físicos todos los días, recomendados por el médico.
- Descansar, relajarse y buscar formas de diversión, para canalizar el estrés y seguir en la medida de lo posible con una vida normal.
- Ante cualquier señal como sangrado, dolor, cólicos, desmayos, vómitos excesivos, dolores de cabeza u otras enfermedades, acudir de inmediato al médico y seguir bien sus instrucciones.
- Exigir respeto absoluto por parte del médico y ayudantes.
- Estar tranquila y seguir estudiando, ya que es un derecho continuar en la escuela y no puede ser negado por ninguna institución educativa.
- Aprender cómo cuidar y atender al recién nacido: Esto lo deben hacer tanto la madre como el padre.
- Organizar su vida comprometiendo y haciendo partícipe al padre en todo lo que se haga.
- Obtener información sobre la adopción, los riesgos y ventajas.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Momentos de amor


La lactancia crea un vínculo de maravillosas posibilidades entre madre e hijo, una relación de amor, de enriquecimiento mutuo, porque es un canal de diálogo entre ambos. Primero el vínculo será mamá-bebé, luego mamá-bebé-papá y demás miembros de la familia. Y así se irán dando improntas vinculares que se suceden a lo largo de toda la vida, lo que llamo el eslabón de las cadenas vinculares.

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Qué altera el sueño de los bebés?

El niño que no duerme y no descansa lo suficiente lo puede pasar mal, tener falta de apetito y mayor irritabilidad.
El sueño puede estar perturbado por diversas situaciones: el nacimiento de un hermanito, la vuelta al trabajo de mamá, los cambios de casa, las vacaciones, el inicio de la guardería o problemas familiares.



Cada niño es un mundo y la manera de vivir los cambios vitales en determinados niños puede causar alteraciones del sueño.
En otros casos, el problema del sueño es la falta de rutinas.
Cuando un bebé o niño modifica su manera de dormir es importante poder revisar lo que ha ocurrido durante los últimos días, para ver si se ha producido alguna situación diferente o nueva que haya podido producir el cambio.